EL JUICIO DE MIRACLE CREEK

Un thriller legal para regalar el Día de la Madre

Fragmento de la conversación mantenida con Angie Kim con motivo del lanzamiento de ‘El juicio de Miracle Creek’ en español.

El mito de la madre perfecta

Una de las cosas que quería explorar en esta novela, es el concepto de la “buena madre”, de la “madre perfecta”, porque creo que existe una creencia social que presupone que las madres disfrutan cada momento de todos los aspectos de la maternidad.

Realmente quería aplicarlo a los padres también. Estos deben realizar, y muchas veces realizan, sacrificios extremos por la paternidad, entregando toda su vida.

«Comencemos
a eliminar esta
idea de que las
mujeres tienen
que ser
perfectas y que
las madres
tienen que ser
santas».
ANGIE KIM

Eso ciertamente sucede en las familias inmigrantes, porque, por el futuro de sus hijos, literalmente dejan atrás su tierra natal y a toda su familia y amigos. Pero también ocurre en las vidas de los padres y madres que tratan de salir adelante con un niño discapacitado, o que tiene necesidades especiales.

En mi novela hay padres que se enfrentan a situaciones así, y especialmente las madres: desde una adolescente que padece parálisis cerebral y necesita un tubo para alimentarse, y una silla de ruedas, hasta un niño con autismo que no habla, que se autolesiona y se golpea la cabeza, pasando por otro niño que padece un tipo diferente de autismo, más cercano al síndrome de Asperger.

Obviamente, están las dificultades de llevar a sus hijos a terapias, trabajar con ellos, y la angustia que les provoca darse cuenta de que no pueden comunicarse con su propio hijo; cuando ellos sienten dolor, tampoco pueden comunicarse.

También está la frustración y la ira contra el mundo, y de ellos mismos con su hijo, e incluso hacia Dios.

Creo que todos hemos vivido momentos así, independientemente de los problemas que puedan tener nuestros hijos. Aun cuando tu hijo sea perfecto, sin problemas médicos, también harás frente a situaciones así.

Pienso que nosotros, como sociedad, no permitimos que las madres hablen de estas cosas porque no es admisible, no es maternal; se supone que las madres son santas. Y esa era una de las cuestiones que quería poner de relieve en esta novela: que las madres pudieran comunicarse con los demás, o tener momentos en los que fueran realmente honestas sobre las cosas vergonzosas que piensan y, a veces, incluso hacen. Me interesaba indagar en cómo reaccionamos cuando esto sucede.

En definitiva, quería escribir sobre esto para que comencemos a eliminar esta idea de que las mujeres tienen que ser perfectas y que las madres tienen que ser santas.

Angie Kim

www.trinivergaraediciones.com